A Rocha Perú y la Red Kamaykuna se unen por las playas de Huanchaco y Huanchaquito

En una visita a la playa solemos fijarnos en las olas, la arena y todo lo que hace especial a ese lugar. Pero ¿qué ocurre con los residuos tan pequeños que casi no podemos ver? El 16 de mayo, miembros de A Rocha Perú y la Red Kamaykuna se reunieron en las playas de Huanchaco y Huanchaquito para prestar atención a ese problema mediante una campaña de búsqueda de microplásticos y limpieza.

Desde muy temprano los participantes recolectaron residuos e identificaron la presencia de pequeñas partículas de plástico en la arena. Encontrarlas requiere mirar con detenimiento pues no siempre se distinguen con tanta facilidad al mezclarse con el resto de basura. Sin embargo, también forman parte de la contaminación que llega a nuestras playas.

La actividad fue una oportunidad para observar el problema de cerca y conversar sobre sus posibles efectos en los ecosistemas marinos y la biodiversidad. Ver estos fragmentos en la arena ayuda a comprender que la contaminación por plásticos puede permanecer en el ambiente incluso cuando los residuos más visibles ya han sido retirados. Por eso, la limpieza y la búsqueda de microplásticos se complementaron durante la campaña.

La jornada también puso sobre la mesa una pregunta que nos toca a todos: ¿qué podemos hacer para que menos plástico termine en el mar? Reducir los residuos que generamos, disponer de ellos adecuadamente y participar en el cuidado de los espacios naturales son formas de empezar. Compartir esta experiencia con otras personas ayuda, además, a reconocer un problema que muchas veces pasa inadvertido.

Para A Rocha Perú y la Red Kamaykuna, encontrarse en Huanchaco y Huanchaquito fue una forma de unir la acción con el aprendizaje. La campaña permitió dedicar tiempo a la limpieza de ambas playas y, al mismo tiempo, mirar la arena con otros ojos. Es importante recordar que cuidar el océano también empieza por prestar atención a aquello que casi no vemos. Si quieren conocer más sobre este tema, en la página de Great Nurdle Hunt pueden encontrar más información.

Pequeños científicos descubren la biodiversidad amazónica

¿Cómo podemos despertar el interés de los más pequeños por la conservación de los bosques amazónicos? Una forma es acercarlos a la naturaleza a través de experiencias que combinen el aprendizaje, la exploración y la participación activa. Durante agosto, A Rocha Perú impulsó tres talleres de educación ambiental en el club científico de la I.E. Bilingüe N.° 64448 de la Comunidad Nativa Monte Carmelo, donde estudiantes de primaria tuvieron la oportunidad de conocer mejor su entorno natural.

La primera actividad, realizada el 13 de agosto, reunió a 18 estudiantes de cuarto, quinto y sexto grado en un recorrido por el jardín botánico de la institución. Acompañados por los docentes Absalón Vargas Pereira y Leonor Loaiza Seri, el sabio Máximo Kategari y el voluntario Jacobo Lasheras, los participantes aprendieron sobre las plantas medicinales y su importancia. Asimismo, colaboraron en la limpieza del jardín y la renovación de los letreros que identifican las especies.

El 19 de agosto, 16 estudiantes participaron en un taller de colecta de muestras botánicas, donde recolectaron especímenes dentro de la institución educativa. Esta actividad forma parte de un proceso de aprendizaje que continuará con un próximo taller de prensado y montaje de plantas medicinales, con el propósito de crear una colección botánica escolar.

Dos días después, el 21 de agosto, otros 16 estudiantes participaron en una jornada de mantenimiento y siembra en el huerto escolar. Durante la actividad, prepararon el terreno, retiraron malezas y sembraron cultivos como culantro, pepino, espinaca, sandía y melón, fortaleciendo sus conocimientos mediante el trabajo práctico.

Por otro lado, en la I.E. N.° 501458 de Igoriteshiari, 15 estudiantes dieron un paso importante en la organización de su club científico. A través de una elección, decidieron llamarlo “Los protectores de la naturaleza” y conformaron su junta directiva, integrada por estudiantes de quinto y sexto grado.

Más allá de los conocimientos adquiridos, estas actividades ofrecen espacios para que niños y jóvenes participen activamente en el cuidado de su entorno. A través de la ciencia, el trabajo colectivo y el intercambio de saberes, A Rocha Perú continúa promoviendo el interés por la biodiversidad y la conservación de los bosques amazónicos desde las aulas.

Taller de fotografía y redes de niebla

Observar la fauna en su entorno puede despertar muchas preguntas. ¿Cómo capturamos una imagen sin perturbar a los animales? ¿Cómo registramos información útil para conocer mejor a las aves? El equipo de A Rocha Perú y la Red Kamaykuna exploró estas preguntas a través de dos talleres teórico-prácticos, uno de fotografía de fauna y otro de redes de niebla realizados el pasado 21 y 22 de julio.

El taller de fotografía estuvo a cargo de Jacobo Lasheras, fotógrafo, diseñador gráfico y Visual Media Coordinator. Durante una primera sesión virtual, los participantes conocieron herramientas de técnica y composición fotográfica, así como recomendaciones para usar el equipo de manera responsable. También conversaron sobre la ética en la fotografía de naturaleza y las buenas prácticas para acercarse a la fauna con cuidado. Porque conseguir una buena imagen no consiste únicamente en encontrar el mejor ángulo, también implica respetar a los seres vivos que queremos fotografiar.

Después, el equipo llevó esos aprendizajes al campo durante una jornada práctica en El Cañoncillo, Pacasmayo. Allí pudo observar la naturaleza desde una nueva mirada y poner en práctica lo trabajado en la sesión teórica.

El segundo taller se centró en el uso de redes de niebla y fichas de datos para el monitoreo de aves. El Dr. Luis Pollack Velásquez, especialista en biodiversidad y ornitología, compartió sus conocimientos junto al Programa de Aves Urbanas de la UNT–Trujillo. Los participantes aprendieron sobre el montaje correcto de las redes, las buenas prácticas durante el monitoreo y el llenado de fichas para registrar la información obtenida. Este taller también combinó la teoría con una sesión práctica en El Cañoncillo.

Ambas experiencias permitieron aprender en equipo y acercarse a la biodiversidad con mayor atención y responsabilidad. A Rocha Perú agradece a Jacobo Lasheras, al Dr. Luis Pollack Velásquez y al Programa de Aves Urbanas de la UNT–Trujillo por compartir sus conocimientos y acompañar al equipo en este proceso de aprendizaje.

Red Kamaykuna en acción

¿Qué hace especial a un bosque seco y por qué deberíamos cuidarlo? Estas fueron algunas de las preguntas que guiaron la jornada de educación ambiental realizada por voluntarios de la Red Kamaykuna en la I.E. PNP Mariano Santos Mateos el pasado 19 de agosto. A través de charlas y conversaciones con estudiantes de secundaria, el equipo acercó a los jóvenes a los bosques secos de La Libertad, con especial atención en El Cañoncillo.

Durante el encuentro, los estudiantes conocieron que los bosques secos albergan una gran diversidad de especies y cumplen un papel importante en nuestro entorno. La conversación permitió mirar este ecosistema más allá de su paisaje: también se habló de los servicios que nos brinda y de las razones por las que su conservación nos involucra a todos.

Además, los voluntarios abordaron las amenazas que enfrentan estos bosques y su relación con fenómenos como El Niño. Fue una oportunidad para conectar lo aprendido en la charla con preguntas sobre el ambiente que rodea a los estudiantes y sobre los cambios que pueden observar en él. Conocer un ecosistema cercano ayuda a comprender por qué merece atención y cuidado.

Después de las charlas, se abrió un espacio para escuchar a los estudiantes. Sus preguntas e ideas dieron paso a una reflexión sobre cómo cada persona puede contribuir a proteger la naturaleza desde su vida cotidiana. Más que recibir información, los jóvenes pudieron participar en la conversación y compartir lo que pensaban sobre el cuidado de su entorno.

Para la Red Kamaykuna, llevar estos temas a las aulas es una forma de seguir creando espacios de aprendizaje y reflexión. Cada encuentro ofrece la posibilidad de despertar curiosidad por los ecosistemas locales y de animar a más jóvenes a involucrarse en su conservación. A veces, el primer paso para cuidar un lugar es conocerlo mejor y empezar a hablar de él. 

Jóvenes de la Red Kamaykuna realizaron jornada de limpieza en El Cañoncillo

Este verano, la Red Kamaykuna realizó una visita al bosque El Cañoncillo en La Libertad para llevar a cabo una jornada de limpieza y cuidado del ecosistema. La actividad reunió a estudiantes y jóvenes profesionales comprometidos con la protección del bosque seco, uno de los ecosistemas más valiosos y vulnerables del país.

Durante la jornada, los participantes recorrieron distintos sectores del bosque recolectando residuos que se habían acumulado en el área. Entre los desechos encontrados había botellas plásticas, envolturas, latas y otros materiales que pueden afectar gravemente la salud del ecosistema y de las especies que lo habitan. La limpieza permitió retirar estos contaminantes y contribuir a mantener el equilibrio natural de este importante espacio.

Más allá del trabajo realizado, la actividad también fue una oportunidad para que los jóvenes aprendieran más sobre la importancia ecológica del bosque seco. Este ecosistema alberga una biodiversidad única y cumple funciones clave, como la regulación del clima local, la conservación de suelos y el refugio de diversas especies de flora y fauna adaptadas a condiciones de aridez.

La Red Kamaykuna forma parte del movimiento juvenil promovido por A Rocha Perú, que busca involucrar a las nuevas generaciones en la conservación de la naturaleza. A través de iniciativas como esta, se promueve el aprendizaje práctico, el liderazgo ambiental y el compromiso con el cuidado de la creación.

Además de la jornada de limpieza, el encuentro permitió fortalecer los vínculos entre los miembros de la red y generar espacios de reflexión sobre los desafíos que enfrenta el bosque seco. La participación activa de jóvenes demuestra que las nuevas generaciones tienen un papel fundamental en la protección de los ecosistemas.

Acciones como esta no solo contribuyen a mejorar las condiciones del bosque, sino que también ayudan a generar conciencia sobre la importancia de cuidar estos espacios naturales. La Red Kamaykuna continuará impulsando actividades que promuevan la participación juvenil y la conservación del bosque seco en el Perú.

Fortaleciendo el futuro del Bosque Seco desde los viveros

Durante el mes de marzo, se fortalecieron las acciones de restauración en los bosques secos a través de la producción de especies nativas en viveros locales impulsados por A Rocha Perú. Estas iniciativas buscan recuperar áreas degradadas y promover el crecimiento de especies adaptadas a las condiciones propias de este ecosistema, uno de los más vulnerables del país.

Es así como se llevó a cabo la germinación de especies como el algarrobo y el huabo, fundamentales para la regeneración de estos bosques. Estas plantas cumplen un rol clave en la conservación del suelo, además de que ayudan a la retención de humedad y el mantenimiento de la biodiversidad local. A esto se le suma que el vivero permite acompañar de cerca su desarrollo, asegurando plantones más fuertes y mejor preparados antes de su traslado a campo.

Asimismo, se trabajó en la preparación del compost y de la tierra, incluyendo el cernido de esta última, con el objetivo de garantizar un sustrato adecuado para el crecimiento de las plantas. Este proceso es esencial para mejorar la calidad del suelo y asegurar condiciones óptimas para el desarrollo de los plantones.

También se realizó el monitoreo semanal del vivero, una labor constante que permitió evaluar el estado de las especies, identificar posibles dificultades y aplicar cuidados oportunos. Este seguimiento cercano es clave para aumentar las probabilidades de éxito en las futuras jornadas de reforestación.

Además, se realizaron mejoras estructurales en el vivero, como la reparación de una puerta un poco desgastada y otros ajustes necesarios para optimizar el espacio de trabajo. Estas acciones contribuyen a brindar mayor seguridad, orden y eficiencia en el manejo de los plantones.

Esta acción no solo genera un impacto ambiental positivo, sino que también fortalece capacidades locales y promueve una cultura de cuidado y responsabilidad hacia el entorno. Es así como los viveros se consolidan como espacios clave para la restauración de los bosques secos y la construcción de soluciones sostenibles a largo plazo.

Se retomaron los patrullajes forestales en el Bosque Seco

Durante el mes de marzo, retomamos los patrullajes forestales en los bosques secos de La Libertad como parte de las acciones de conservación impulsadas por A Rocha Perú. Volver al campo no solo significó reactivar el monitoreo, sino también reconectar con el territorio, recorrerlo nuevamente y observar de cerca la realidad que enfrenta este ecosistema tan importante y vulnerable.

A lo largo de los recorridos, fuimos encontrando distintas situaciones que reflejaban tanto los desafíos como las oportunidades de la conservación. En algunos puntos, identificamos a personas realizando tala de árboles, a quienes se les llamó la atención y amonesto, recordandoles la importancia de proteger el bosque y respetar las normas establecidas. También tuvimos la oportunidad de conversar con turistas que visitaban la zona, con los cuales se generó espacios de sensibilización sobre el impacto de arrojar residuos y la importancia de mantener limpio el entorno natural.

Sin embargo, no todo fueron señales de alerta. Durante las caminatas también encontramos aspectos positivos que nos llenaron de esperanza. Pudimos observar brotes de algarrobo en crecimiento, evidencia de regeneración natural, así como árboles en buen estado y libres de plagas. Estos hallazgos logran reflejar la capacidad de resiliencia del bosque seco cuando se le brinda el cuidado necesario.

Como parte del trabajo en campo, también recolectamos botellas y otros residuos que encontramos a lo largo del recorrido. Y aunque esto pueda parecer una acción sencilla, tiene un impacto directo en la salud del ecosistema y contribuye a generar un entorno más limpio y seguro para la biodiversidad.

Además, realizamos una visita a la presidenta de la comunidad San Pedro de Lloc, fortaleciendo asi el vínculo y el diálogo con los actores locales. Este tipo de articulación es clave para construir estrategias de conservación sostenibles y de largo plazo, basadas en la colaboración y el compromiso compartido.

Estos patrullajes nos recuerdan que la conservación va más allá del monitoreo. Implica educar, dialogar, actuar y, sobre todo, estar presentes en el territorio. Es en ese contacto directo donde se generan cambios reales y se reafirma el compromiso de seguir trabajando por la protección de los bosques secos.