El Jardín Botánico Machiguenga como un puente entre la tradición y la naturaleza

En la Comunidad Nativa de Monte Carmelo, ha echado raíces un nuevo espacio de vida y aprendizaje. Después de seis meses de trabajo, el Jardín Botánico Machiguenka ha sido culminado: un lugar donde la sabiduría ancestral y la conservación ambiental se unen en armonía.

Esta iniciativa comenzó en abril, cuando la comunidad de Monte Carmelo cedió formalmente una hectárea de terreno para la creación de un jardín botánico comunitario. Desde entonces, A Rocha Perú, junto con los comuneros y el sabio local Máximo Kategari, emprendieron un proceso de restauración y colaboración. Los trabajos incluyeron la limpieza y acondicionamiento de los senderos, la identificación de especies nativas, la colecta de plantas medicinales y la instalación de señalización interpretativa que cuenta las historias y usos de cada una.

A lo largo del proceso, el jardín se transformó en algo más que un espacio de conservación: se convirtió en un punto de encuentro entre generaciones. La participación de la Escuela Local de Monte Carmelo y de varios voluntarios fortaleció el vínculo entre el conocimiento tradicional y la ciencia moderna. Para los jóvenes, representa un aula al aire libre; para los mayores, es un testimonio vivo de su herencia cultural.

Ahora, con los trabajos finalizados, el Jardín Botánico Machiguenga continuará creciendo como un espacio para la educación, la investigación y la reflexión comunitaria. Su objetivo es identificar y documentar el 100 % de las especies presentes, asegurando que cada una se convierta en una herramienta para el aprendizaje y la conservación.

Más allá de su importancia ecológica, el jardín simboliza la unidad y la continuidad. Preserva las plantas medicinales que han sanado a generaciones e invita a las nuevas a cuidar el bosque con la misma reverencia. Con este esfuerzo, Monte Carmelo demuestra que proteger la naturaleza también es proteger la memoria, y que en cada hoja y raíz florecen la vida y la sabiduría.

Oportunidades de Voluntariado Internacional con A Rocha Perú

De junio a agosto, A Rocha Perú tuvo la alegría de recibir a Valeria, una voluntaria internacional que dedicó más de dos meses de su tiempo y energía al cuidado de la creación en Pacasmayo. Trabajando a tiempo completo, se convirtió en una parte fundamental del equipo del Proyecto Bosque Seco, aportando creatividad, iniciativa y un gran deseo de aprender.

“Mi principal responsabilidad fue apoyar al equipo en Pacasmayo, que estaba a cargo del Proyecto Bosque Seco,” comparte Valeria. “Ayudé a planificar y organizar talleres sobre temas ambientales como los microplásticos y la conservación del agua en el Perú.” Sus días estaban llenos de actividad: pintó carteles para un huerto escolar, organizó una excursión al Bosque Cañoncillo y diseñó juegos educativos que ayudaban a los niños a aprender de manera divertida.

Junto con el grupo de mujeres de la comunidad, participó en talleres de bordado y colaboró en el diseño de un logotipo para las bolsas artesanales que ellas elaboran. “El objetivo era ayudarlas a vender sus productos, incluso a nivel internacional,” explica. Su creatividad también llegó al Proyecto Amazonía, donde dirigió un taller de pintura utilizando materiales naturales, como piedras encontradas en los alrededores, para hacer el espacio comunal más acogedor y lleno de vida.

Más allá de las habilidades adquiridas, lo que más la marcó fue la experiencia de vivir y trabajar de cerca con la comunidad local. “Lo más gratificante fue ver cómo la constancia y la presencia genuina construyen confianza y conexión, donde el apoyo mutuo y la solidaridad son parte natural de la vida diaria”, reflexiona. “Me di cuenta de que la conservación no solo se trata de proteger ecosistemas, sino también de entender las necesidades y esperanzas de las personas que viven allí.”

Pero Valeria no fue la única voluntaria que vivió esta experiencia transformadora. Noah, quien llegó desde Nashville, Estados Unidos, también fue parte del proyecto, y su historia de aventura y conexión es igualmente inspiradora.

Noah trabajando con los niños locales (Julio, 2025)

Noah, quien es Coordinador de Conservación en A Rocha USA, decidió hacer un voluntariado internacional en Perú para contribuir al Proyecto Amazonía y colaborar con la comunidad Machiguenga en Monte Carmelo. Durante su tiempo allí, Noah concentró sus esfuerzos principalmente en el mantenimiento del invernadero en Monte Carmelo, donde se encargó de recopilar semillas, cuidar plantas y arreglar el espacio para asegurar que el invernadero continuará siendo un recurso vital para la comunidad.

Además, uno de sus enfoques principales fue realizar entrevistas con miembros de la comunidad Machiguenga. Esto tenía dos productos en mente: un guía visual del conocimiento cultural que los Machiguenga tienen en relación con indicadores ecológicos, como las señales para saber el tiempo de las hueveras de los peces o el momento adecuado para sembrar o cazar y versiones escritas de las leyendas ancestrales de los Machiguenga, tanto para adultos como para niños. Estas versiones se destinaban no solo para el uso de la comunidad, sino también como material de referencia para A Rocha Perú.

Uno de los aspectos más destacados de su experiencia fue la oportunidad de documentar las leyendas ancestrales de los Machiguenga, un proyecto que Noah describió como un verdadero honor. “Tuve la oportunidad de escuchar las historias, mitos y leyendas de la comunidad, y poder trabajar en ellas ha sido increíblemente valioso,” comentó Noah. Este trabajo, además de ser una experiencia enriquecedora para él, tiene un impacto profundo y duradero para la comunidad. La posibilidad de preservar este conocimiento sin que se pierda intergeneracionalmente es un verdadero regalo tanto para la comunidad Machiguenga como para A Rocha Perú.

A través de voluntarios como Valeria y Noah, A Rocha Perú sigue construyendo puentes: entre las personas y la naturaleza, entre culturas y generaciones. Estos testimonios son solo un reflejo de cómo la aventura del voluntariado internacional no solo cambia vidas, sino que crea conexiones significativas que perduran más allá de las fronteras.

Talleres de Plantas Medicinales en Monte Carmelo

El aula se transformó en un bosque lleno de historias, aromas y memorias vivas. En la escuela primaria Igoriteshiari, de la Comunidad Nativa Monte Carmelo, se vivió una experiencia profundamente enriquecedora: talleres educativos sobre plantas medicinales, guiados por un sabio local, conocedor ancestral de los secretos curativos de la naturaleza.

Segundo Taller de Plantas Medicinales en la Escuela Primaria Igoriteshiari (junio de 2025)

Durante este trimestre, se han realizado dos talleres, beneficiando a más de 40 niños de esta institución educativa. En cada sesión, los estudiantes descubrieron qué plantas ayudan a calmar el dolor de estómago, cuáles invitan al descanso y cuáles debemos proteger porque ya escasean. Cada planta nombrada traía consigo una historia, una memoria familiar, una forma de ver y cuidar el entorno.

Más que talleres, fueron actos de transmisión cultural. Para muchos fue la primera vez que escucharon hablar con respeto y detalle de la medicina que nace del monte, esa que ha sanado generaciones antes que ellos. El sabio no sólo explicó propiedades curativas, sino que enseñó a mirar el bosque con otros ojos: no como un simple recurso, sino como un aliado que se respeta y se cuida.

Impulsados por A Rocha Perú, estos espacios buscan revalorizar la medicina tradicional como parte fundamental del conocimiento local, promover el cuidado del bosque y fortalecer el orgullo por la herencia cultural viva de las comunidades amazónicas.

Un Nuevo Proyecto Piloto en la Amazonia Peruana

El Proyecto Piloto Patrimonio Natural y Cultural de la Amazonía comenzó en junio de este año. El proyecto piloto funciona en una pequeña comunidad llamada Monte Carmelo, ubicada en la cuenca del río Urubamba en el sudeste de la Amazonía peruana. A Rocha Perú se asocia con la Comunidad Nativa Machiguenga Monte Carmelo para ayudar a conservar y restaurar ecosistemas y especies en peligro de extinción y preservar las tradiciones culturales y el conocimiento ancestral en las comunidades nativas. El proyecto busca investigar especies de aves y plantas en esta área, siguiendo a todas las especies observadas, incluidas aves y otras plantas medicinales, y sus diferentes usos y situaciones.

Observación de aves, Monte Carmelo (H.Marcos, julio 2023)

Para preservar las tradiciones, se realizarán talleres y charlas a cargo de los mayores para difundir a los más jóvenes el conocimiento sobre los usos de las plantas medicinales tradicionales, la lengua machiguenga y otras costumbres ancestrales como la caza con arco y flecha.

Para la escuela local, el proyecto es establecer un parque forestal recreativo para crear una oportunidad de enseñar a los niños y otras personas sobre el medio ambiente y la importancia de preservar los ecosistemas naturales. ¡Estén atentos para más avances del proyecto en los próximos meses!